"El valle insular de Avalon,donde ni ventisca soplaba ni nieve caia..."

(Lord Tennyson, de su poema The passing of Arthur)

Un paraíso de eterna primavera en el que nadie envejecía, donde la paz era perpetua y donde no existía la fatiga, pues la tierra era pródiga en frutos: era Avalón.


Era también semejante a otros reinos míticos como la Atlántida, cuyos habitantes gozaban de una Edad de Oro. Avalón era conocido como el lugar donde fue llevado el rey Arturo para ser curado de sus heridas tras su última batalla en Camlann.

Un escritor del siglo XII, Geoffrey de Monmouth, fue el hombre que popularizó el vínculo de Arturo con Avalón en su imaginaria Historia regum Britanniae. El libro se convirtió en un éxito medieval, dejando establecido el nombre de Avalón como el último destino conocido de Arturo. En un libro posterior, Vita Merlini, Geoffrey describe Avalón como una isla: «Se llama Isla Afortunada... el grano y la uva se dan sin cuidado alguno, y en los bosques crecen los manzanos sobre la hierba bien cortada. La tierra ofrece espontáneamente... todos los frutos en abundancia.»

La isla estaba habitada por nueve hechiceras, siendo gobernada por la principal de ellas, Morgana (el hada Morgana), que se comprometió a curar a Arturo si él permanecía allí.

(continuará)