VOCES QUE PARECEN BROTADAS DEL ALMA PROFUNDA DE LA TIERRA,COMO SI TODOS LOS ELEMENTOS JUNTOS NOS CANTARAN,
RECORDANDONOS QUE EXISTEN.....
Y QUE EXISTIMOS...
El canto de la memoria
Admiradas por Peter Gabriel, George Harrison y Mercedes Sosa, Las Voces Búlgaras logran emocionar con su canto pese a que, fuera de su país, su idioma resulta exótico. Dirigidas por Dora Hristova, en su repertorio rescatan los trabajos y los días de sus antepasados.
Las Voces Búlgaras, cuentan en sus cantos historias de la tradición de su país.
Están ahí, cantando, charlando, contándose musicalmente sus cosas. Vestidas con sus trajes típicos, Las Voces Búlgaras, parecen un grupo de mujeres que se encontró en una cocina de su país a contarse las buenas y malas nuevas que ocurrieron durante el día. Pero durante un día de otro siglo. Sólo la presencia delante de ellas de Dora Hristova, la directora del coro, delata el año y las intenciones del grupo. Hristova viste y se mueve como una mujer de finales del siglo veinte. Se supone que los muchos no entienden palabra de esos dialectos cerrados, extraños, que responden a cuatro regiones distintas del país de orígen de estas veintiuna cantantes. Y, sin embargo, se emocionan.
Hay mujeres que amagan un principio de llanto cuando la canción es desesperada; hay hombres que sonríen cuando algo que bien podría llamarse alegría parece flotar en el canto.
Podrán palpar en los sonidos, la clave de un saber antiguo, de un conocimiento que, para no desaparecer, debe ser cantado.
Las canciones interpretadas por el flautista Teodossii Spassov refuerzan esta idea. "Spassov toca flauta kaval, que es el instrumento de los pastores en nuestro país. Y ese instrumento es parte de una tradición que no debe desaparecer", cuenta Hristova.
"No sé por qué las mujeres de Bulgaria cantan de este modo, pero cuando queda un lugar vacante en el coro siempre surge una reemplazante", dice el manager del grupo, Vladimir Barov.
"En un comienzo, el coro se formó para preservar las tradiciones y dar conciertos por la televisión y la radio", añade Hristova y explica que Philip Koutev fue quien fundó el coro en 1952. Pero Koutev, uno de los principales referentes de Bulgaria en música tradicional con arreglos modernos, murió en 1982 y no pudo formar parte del verdadero boom de Las Voces Búlgaras que recién llegó en 1987.
En el 87, el coro grabó su primer disco, El Misterio de Las Voces Búlgaras Volumen I y en 1990 realizaron El Misterio de Las Voces Búlgaras Volumen II que les significó un Grammy y el reconocmiento en Europa y los Estados Unidos. "La difusión en occidente tuvo que ver con la caída del muro de Berlín. Pero nuestro modo de trabajar sigue siendo desde la creación del coro", dice Hristova.
Y occidente, tal vez un poco cansado de historias que contaban lo que había sucedido hacía sólo unos minutos, se sumergió en estos relatos antiguos y universales. Porque las canciones de Las Voces Búlgaras cuentan los trabajos y los días de mujeres jóvenes, de mujeres viejas, de madres y de novias, de campesinas y de montañesas. Pero, en este caso, la mujer no es solamente el objeto narrado, la excusa que permite entonar el canto. En este caso, la mujer búlgara es la que canta sus aventuras y desventuras; la recreadora de sus vivencias.
Después del éxito de su segundo disco, llegó Ritual donde el coro interpreta temas tradicionales de la liturgia navideña y del Día de San Lázaro. "Nuestra intención es hacer un disco cada dos años. Tener una producción pareja con un tiempo entre trabajo y trabajo que nos permita mantener este ritmo de giras y la calidad de nuestro producto", dice Barov.
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Admiradas en todo el mundo por músicos como Peter Gabriel, Paul Simon, Linda Ronstadt, George Harrison, también tienen sus seguidores en la Argentina. Charly García y Mercedes Sosa, Pedro Aznar y Lito Vitale, Manolo Juárez y Susana Kasakoff, forman parte de su corte de fanáticos. "Puede ser que nuestras canciones sean extrañas para occidente, pero sucede que en Bulgaria hay voces que no son humanas y hablan sobre nuestra tradición. Como el viento", dice Hristova.
. "Hay cantantes que tienen sesenta años y que entraron al coro a través de competencias que se hacían en el interior de Bulgaria. Llegaban sin otra formación musical que los cantos que interpretaban habitualmente en sus pueblos. Hoy, en cambio, las chicas más jóvenes, que tienen diecinueve años, fueron postuladas por sus escuelas de canto. Llegan con otra preparación, pero el sentimiento es excluyente. Debe seguir siendo el mismo", explica Hristova.
"Si bien el coro funciona en la capital de Bulgaria, en Sofía, la competencia para ocupar una vacante es un evento nacional", añade Barov.
Y tal vez sea ese sentimiento el misterio al que hacen referencia dos de los discos de estas voces búlgaras. Porque escucharlas cantar es oír algo más que un coro. Es la memoria de un país la que canta.
Javier Rombouts

Es la memoria de un pais la que canta. Son las vivencias de sus explendidas mujeres que sólo así pueden mostrar un poco de su libertad, de su cotidianidad, belleza tremenda que como memoria en cascada, nos trae las tradiciones y costumbres más ilusionantes.
Un beso Camila
Saludos para Pemm y para ti Kammy, que pasen un excelente día lleno de luz...
;)
Siempre es un placer escucharlas, gracias por compartir, ahora hacía mucho que no las escuchaba.
Besos
Brujo querido!!!
Gracias,asi es,asi se alza el canto de la Tierra,hecha Mujer..hecha coro de voces de mujeres.representantes genuinas de tradiciones casi tan antiguas como el mundo...
Un gran beso para ti,Amigo....
Ranssy...!!!!!Todaaaaaaaa la Luz para ti,Alma querida....,vengo de ver que Bilateral se nos ha coronado como merecia....cuando empezamos la fiesta??????
Besitooooooooooossss... :)
Giverny!!!nos hemos cruzado,ME ALEGRA MUCHO DESPERTAR ESTA MARAVILLA EN TU MEMORIA.....
BESOS CALIDOS,AMIGA....